Las ideas en el mundo de la magia valen muchísimo, la creatividad es el punto más importante a la hora de evaluar a un aspirante de un premio de magia o si no que lo diga el mentalista Juan Ordeix, al que David Copperfield le ofreció dinero por el juego que le dió fama mundial en el pasado FISM, o Joaquín Kotkin el mago de la media barba que si le vendió el secreto de la magia en la que un escorpión vivo adivina una carta del espectador. Pues bien, ni las grandiosas ideas que llevan a los mundiales de magia, ni las que tengamos en nuestro estudio están imunes de ser copiadas, eso no es nuevo, pero no podemos hacer nada al respecto.

En el sitio web de la BBC de Londres, el abogado/mago Guy Hollingworth, especialista en derecho de autor, explica las razones por las que no podemos tener copyright sobre un juego de magia:

Se puede patentar el método para llevar a cabo el efecto mágico, hasta el guión (que sería guardado como “obra literaria” y si se podría emprender acciones jurídicas), pero no la idea detrás del truco en si porque una idea no puede ser cubierta por la ley.

Si deseamos patentar un juego, tenemos que decir el secreto, describirlo lo más detalladamente posible y estaría expuesto, como todas las patentes, a cualquiera que lo deseé.

“La magia que e ha patentado es la de grandes escenarios como la de David Copperfield o David Blaine”, sostiene Hollingworth. Para un mago es muy dificil argumentar en su defensa que ha mantenido un secreto comercial. Los secretos comerciales (al menos en EEUU) son como la fórmula de la Coca-Cola, o la salsa del Coronel Sanders, pero no un juego con cartas.

En mi opinión, inventarse un juego de magia requiere además de creatividad, muchísimo conocimiento y experiencia, por lo tanto si se está presentando un juego “ajeno” hay que decirlo, reconocerlo (si lo preguntan, claro está, porque hacer una rutina explicando “el siguiente juego es de… y este es de…” resultaría aburridísimo y le quitaría ritmo a la presentación) Pero por ahora parece que la única forma de preservar un secreto es precisamente manteniéndolo así.

Finalmente un video de Guy Hollingworth.


Con información de Inside Magic y BBC UK