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Algo que todos los magos deberíamos estudiar más es la Programación Neuro Lingüística, el lenguaje de los gestos, lo que el cuerpo comunica. Un tema apasionante del que prometo escribiré más muy pronto.

Muchos colegas tal vez conocen los nombres técnicos, pero lo aplican en sus actuaciones. Los que conocemos más del tema, sabemos que es muy importante el estudio de la gestualidad del cuerpo, no sólo para percibir si los especctadores están captando bien el mensaje, sino para comunicarlo de una manera correcta.

Hay infinidad de libros de psicología y comunicación que tratan acerca de estos temas, pero también hay libros de magia que traen apartes de como comunicar y potenciar los efectos mágicos, uno de los libros más populares (y que recomiendo altamente) es Los Cinco Puntos Mágicos de Juan Tamariz. Si no lo han leído, cómprenlo, léanlo y estudiénlo; su forma de ver y hacer magia cambiará si aplican los consejos del maestro.

Si les interesa el tema, recomiendo leer los libros de Slydini, Arturo de Ascanio, Pepe Carroll, Darwin Ortiz, René Lavand, Tommy Wonder y Paul Harris entre muchos otros; que además de tener efectos fantásticos, contienen recomendaciones y reflexiones acerca de la presentación en la magia.

Encontré este interesante artículo en Close Up Magic Blog que quiero compartir con ustedes:

El artículo es una pequeña recopilación y aclaración sobre el lenguaje corporal, parte fundamental del estudio de la Programación Neurolinguística, que viene muy bien como anexo a Los 5 Puntos Mágicos de Juan Tamariz.

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LENGUAJE CORPORAL

El lenguaje corporal, que no es más que todo lo que tú trasmites por medio de movimientos o gestos, delata completamente tus sentimientos o percepción acerca de la persona con la que está interactuando.

Cuando conversas con una o varias personas, reflejas y envías miles de señales y mensajes a través de tu comportamiento. Así que presta atención y sácale provecho a los siguientes datos, porque tanto en tu vida laboral como en la personal, te serán de gran provecho.

ACTO = LO QUE REFLEJA

Acariciarse la quijada=Toma de decisiones

Entrelazar los dedos= Autoridad

Dar un tirón al oído= Inseguridad

Mirar hacia abajo= No creer en lo que se escucha

Frotarse las manos= Impaciencia

Apretarse la nariz= Evaluación negativa

Golpear ligeramente los dedos= Impaciencia

Sentarse con las manos agarrando la cabeza por detrás= Seguridad en sí mismo y superioridad

Inclinar la cabeza= Interés

Palma de la mano abierta= Sinceridad, franqueza e inocencia

Caminar erguido= Confianza y seguridad en sí mismo

Pararse con las manos en las caderas= Buena disposición para hacer algo

Jugar con el cabello= Falta de confianza en sí mismo e inseguridad

Comerse las uñas= Inseguridad o nervios

La cabeza descansando sobre las manos o mirar hacia el piso= Aburrimiento

Unir los tobillos= Aprensión

Manos agarradas hacia la espalda= Furia, ira, frustración y aprensión

Cruzar las piernas, balanceando ligeramente el pie= Aburrimiento

Brazos cruzados a la altura del pecho= Actitud a la defensiva

Caminar con las manos en los bolsillos o con los hombros encorvados= Abatimiento

Manos en las mejillas= Evaluación

Frotarse un ojo= Dudas

Tocarse ligeramente la nariz= Mentir, dudar o rechazar algo

Usa tus ojos para hablar

Los ojos son las ventanas del alma. La persona que mira limpiamente a los ojos de otros es una persona segura, amistosa, madura y sincera. Sus ojos y su mirada pueden decir tanto porque expresan prácticamente todas las emociones: alegría, tristeza, inquietud, tensión, preocupación, estimación o respeto. Por sus ojos muchas veces se puede saber lo que está pensando. Por eso, constituyen una ayuda poderosa en la conversación.

El uso adecuado de las manos

Tus manos se pueden aprovechar muy bien para complementar tus palabras y dar mayor fuerza a tu conversación. No las utilices inútilmente y mucho menos para hacer cualquier cosa que distraiga a la otra persona. Tampoco las uses violentamente, palmoteando o pasándoselas casi en el rostro a la otra persona.

Cuidado con lo que tocas

Hay muchas personas que siempre están dando palmadas en la espalda o tocando a los otros en los brazos, como para llamar su atención. Es bueno demostrar cariño, pero también hay que guardar el debido respeto a los demás. Muéstralo no tocando a la otra persona innecesariamente. Hay quien se siente muy molesto si le tocan, ten cuidado. Pero tampoco hables o escuches con las manos metidas dentro de los bolsillos porque eso denota indiferencia y mala educación.

Gestos que denotan impaciencia o aburrimiento

La actitud física demuestra lo que el alma está sintiendo. Si alguien finge interés en una conversación, la otra persona se dará cuenta muy fácilmente por sus gestos y ademanes. Moverse nerviosamente o levantarse, cruzar y descruzar las piernas, moverse en el asiento o mirar constantemente el reloj demuestra aburrimiento y es una gran falta de respeto. Si tienes que mirar la hora, hazlo en el reloj de otro.

Aprender a sentarse

Aprende a sentarte tranquilo y comportarte cuando se escucha. Reparte equitativamente el peso de tu cuerpo para no cansarte mientas estás sentado conversando. Si te sientas en el borde de la silla, es indicativo que deseas irte tan pronto como sea posible.

Si cambias constantemente de posición, estás expresando a gritos que estás aburrido. Si mueves incesantemente los pies durante la conversación, tu interlocutor pensará que estás molesto, inseguro, irritado, nervioso, cansado o aburrido. Sitúate en una posición cómoda y descansada que te permita respirar mejor y manejar mejor tu voz.

Control de la mirada

Cuando estés hablando con alguien, no estés mirando a todos lados: a la ventana, al techo, al suelo o limpiando sus uñas. Tampoco mires morbosa y curiosamente los zapatos, pantalones, camisa o peinado del que habla. Mantén el contacto ocular, pero sin fijar en exceso la mirada: eso lo hacen los locos. De todas formas, si quieres fijar la mirada durante mucho tiempo en alguien sin cansarte psicológicamente, mira su entrecejo. Para el otro/a no hay diferencia.

Control de las expresiones del rostro

¡Sonríe! Intercalar sonrisas cálidas y francas en la conversación transmite confianza, alegría y buena disposición. Sin embargo, no exageres. Sonreír demasiado frecuentemente puede convertir el gesto en una especie de mueca y dar la impresión de que es algo hueco, vacío y fingido. Apretar exageradamente los labios puede delatar que tienes dudas o desconfianza acerca de lo que el otro está diciendo o sugerir que no estás expresando realmente lo que piensas o sientes.

PD. Recomiendo la serie Lie To Me, se trata de todo esto.