En mi opinión, la magia es mejor si está acompañada de una historia. Admiro a los buenos contadores de historias, la mayoría están solos en escena, dependen de su voz y expresión corporal (que lo digan los comediantes y cuenteros). Los magos tenemos cartas, bolas, monedas, dedales y cualquer cantidad de ayuda para que el público entre en nuestro mundo mágico.

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Hace muchísimos años los magos usaban cuentos y poesía para acompañar sus experimentos mágicos. Ese era el caso de Johan Nepomuk Hofzinser, uno de los mejores cartomagos de la historia, él combinó magistralmente ambos artes convirtiéndose en uno de los grandes artistas de la época.

Gandes magos usan historias para acompañar cada uno de sus actos. Recuerdo al gran Juan Tamariz contando la historia de su reflejo Nauj mientras hace su versión de agua y aceite. Y como pasar por delante a uno de los mejores exponentes de este arte, el maestro argentino René Lavand:

Los mejores en el arte de combinar los juegos con las historias hacen que el público no diferencie entre contar el cuento y hacer el pase con cartas, monedas, etc. Es como leer un buen libro. Los trucos pasan a un segundo plano y la verdadera magia es protagonista. Un par de ejemplos: el español Luis Piedrahita (que es comediante también) y el argentino Jansenson:

No necesariamente debe ser hablado, he ahí una ventaja de la magia, con habilidades teatrales y una buena cantidad de recursos escénicos (en el ejemplo siguiente) los magos pueden darle vida a su historia. Veamos a David Copperfield:

No es fácil contar una historia a través de la magia, será por eso la categoría de magia argumentada en los concursos suele ser la que más registra espacios vacíos a la hora de los premios?

Para mi, siempre hay una historia. No necesariamente debe tener actores y escenarios ficticios, cada juego es una historia mágica, por más simple que parezca.