El fin de semana pasado se presentó The Illusionists en Bogotá, un show que viene arrasando taquillas en Australia y México y que sigue de gira por Quito y Panamá (por ahora). Tuve la oportunidad de asistir al show y se los resumo en una palabra: Espectacular.

El show es un conjunto casi perfecto de todos los elementos de un show de clase mundial: un elenco de primera categoría, una producción envidiable y un diseño diferente. Lo mejor del repertorio de 8 de los mejores magos en la actualidad.

La inspiración del show es la película de La Liga Extraordinaria, donde se reúnen personajes de ficción como el hombre invisible, Dr. Jekyll, Dorian Gray y otros más para salvar el mundo. Eso mismo es The Illusionists, se reunieron los mejores magos por especialidades y personalidades: Brett Daniels es el Gran Ilusionista, Mark Kalin, El Caballero, Jinger Leigh, La Encantadora; Dan Sperry, El Anti-Mago; Jeff McBride, El Chamán; Joaquín Kotkin, El Surrealista; Andrew Basso, El Escapista y Kevin James, El Inventor. El resultado: un emocionante concierto con la mejor magia del mundo.

El hilo conductor es El Surrealista, Joaquín Kotkin, un personaje clave en la estructura del show, no sólo por su magia, particular humor y su cercanía con la audiencia, también porque cumple el papel de presentador. El espectáculo tiene un ingrediente clave de la magia: nunca se sabe qué pasará después. En un momento vemos a Mark Kalin haciendo una increíble ilusión en escena junto a Jinger Leigh y en un abrir y cerrar de ojos está Kevin James entre el público realizando su efecto de la rosa que flota a una niña para darle paso a Dan Sperry que aparece y desaparece palomas al ritmo de Marylin Manson, todo acompañado de una banda de rock en vivo; así transcurre todo el show. Dos horas de espectáculo donde se ven efectos de todo tipo desde clásicos como el periódico roto y recompuesto y la mujer partida en dos, pasando por intenso escapismo y manipulación hasta grandes ilusiones con motocicletas y turbinas de avión.

A destacar la personalidad y profesionalismo de Mark Kalin y Jinger Leigh, ilusionistas de corte clásico con años de experiencia que se les nota; el poder escénico y la demostración de creatividad de Kevin James, ver al creador de ilusiones tan famosas como la lluvia de nieve hacerlo mejor que cualquiera es una gran lección; la moderna magia, personalidad e irreverencia de Joaquín Kotkin (el show sin él no sería el mismo); el personaje y el anti-estilo de Dan Sperry; Jeff McBride reviviendo su faceta de Shaman; las gigantescas y espectaculares ilusiones de Brett Daniels; y Andrew Basso, como escapista, es un Houdini moderno, no cabe duda. Una gran combinación que es mezclada con muchísima inteligencia para lograr un show inolvidable.

A pesar de las virtudes en cuanto a diseño, producción y puesta en escena del show, me atrevo a decir que usa el recurso del falso final de manera no muy acertada, porque faltaba el remate y vi a varias personas poniéndose de pie y algunas hasta alcanzaron a salir!

Al final (el real), una ovación de pie despide a los magos, bailarines y músicos; dos horas de pura magia que se quedaron cortas y el público sale queriendo más.

El espectáculo tiene un nivel muy alto, puede presentarse en los mejores escenarios del mundo y dar la talla sin problemas. A pesar de que hay shows presentándose en teatros todo el tiempo, muchos muy buenos y de nivel similar, ninguno tiene el alcance mediático de The Illusionists. El público sale feliz y hablará de magia un buen rato y eso es bueno para todos.