fantasmagorie

Por: Ramón Mayrata

Avanza el siglo XVIII. Las luces de la razón empiezan a parpadear ante la atracción de lo irracional. En Prusia los iluminados y videntes aseguraban comunicarse habitualmente con los muertos, antes de que existieran médiums e invocaciones en Norteamérica y Francia,

El 8 de octubre de 1774 el enigmático ilusionista, ocultista y francmasón Johann Georg Schrepfer ofrece una sesión de espiritismo en el ‘Rosenthal’, cerca de Leipzig. Asisten gentes de letras, científicos, comerciantes, algunos aristócratas.

Previamente han cenado en una Logia ordinaria. Al acabar, Schrepfer les pide que se despojen de todos los metales que llevan encima. Ha dispuesto un altarcito sobre una mesa en el que coloca un retablo con figuras y caracteres desconocidos. Ante el altar recitan todos juntos una larga oración. Luego se agrupan y Schrepfer traza a su alrededor un círculo.

Son poco más de la una de la madrugada. Los adeptos escuchan un ruido de cadenas que se arrastran. Schrepfer recita lo que parece una oración en un lenguaje que nadie comprende.

A través de la puerta cerrada se introduce un fantasma negro en la habitación. Schrepfer se dirige a él llamándole el espíritu malvado. A veces hablan en el lenguaje incomprensible.

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