¿Qué se necesita para se un buen mago? ¿Qué tienen esos grandes magos que admiramos y los diferencia de los demás? 3 características que hacen la diferencia: Pasión, disciplina y talento.

Pasión
Un mago que no sea apasionado por su arte no puede dedicarse a esto, ni profesionalmente ni como hobby, ni nada.
La pasión es el motor que te mueve a aprender efectos nuevos, a perfeccionar los que sabes y a crear nuevos. Un mago apasionado está motivado a ir siempre un paso más allá, a no conformarse con lo que sabe sino continuar investigando y a ensayar hasta el cansancio. Es la característica que diferencia a un mago que hace trucos a uno que hace magia.
Además, la pasión por el arte, al igual que todas las características que escribo aquí, como dice Juan Tamariz, se transmiten al público durante las actuaciones, no sabemos como, pero el público lo sabe.

Disciplina

Después de los conocidos nunca reveles el secreto ni nunca repitas el efecto, los siguientes tres consejos para todos los que comienzan son: practicar, practicar y practicar. La disciplina en los magos se traduce en buenas actuaciones y públicos felices y, sobre todo, sorprendidos.
Pero la disciplina no es solo practicar, es la correcta distribución del tiempo al día dedicado únicamente a estudiar, investigar, crear y administrar tu magia. Es una manera de llegar a la excelencia.
La disciplina, por ejemplo, es el secreto de los magos coreanos que hoy se ganan todos los premios en las categorías de manipulación y magia de escena. Primero consiguen tener un acto sólido, ensayan cada uno de sus movimientos hasta tenerlo perfecto, luego practican su acto completo varias veces al día, todos los días.
Aristóteles escribió:

“Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, por tanto, no es un acto, sino un hábito”

En el muy buen blog Teoría Mágica Estructural dan 10 consejos para estudiar magia bastante buenos.

Talento

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Para hablar de este tema cito a uno de los más talentosos magos de todos los tiempos: Tommy Wonder, quien escribió en uno de sus Books of Wonder que el talento, por más que se practique no se puede aumentar o disminuir, pero si se puede trabajar. Lo compara con un diamante en bruto.

Un diamante que no se ha tallado no resulta especialmente atractivo, pero una vez perfectamente pulido, se convierte en algo bello. Y lo mismo ocurre con el talento. Cuanto mayor es el talento, mayor es el diamante en bruto, y mejor puede uno llegar a ser. ¡Pero todavía hace falta pulirlo!

Pulir el diamante en bruto hace visible su brillo y su resplandor para que todos los admiren. Pero si en la materia prima el talento no aparece por ninguna parte, si en lugar de diamante en bruto tenemos pedernal, ni con todo el bruñido ni todo el trabajo del mundo se podrá obtener el fulgor de un diamante.

Sin embargo, no soy el cínico misántropo que esta afirmación pudiera estar sugiriendo, ya que tengo tendencia a creer que la mayoría, si no todos, tenemos talento en cierta medida; quizá no mucho, quizá solo una pizca, pero un diamante minúsculo pulido a la perfección resulta muchísimo más hermosos que uno enorme y basto. Así que no desesperes si ves que tu dia- mante en bruto no es muy grande, porque tu magia aun puede ser admirable.

No confundir falta de talento con falta de trabajo.

¿Qué opinan? Pueden decir lo que piensan al respecto en los comentarios aquí abajo.

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