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Eterna pregunta que atormenta al artista de tarimas que se debate entre causar risas o sorpresas… o las dos.
La búsqueda del personaje en escena es un proceso por lo general largo y complicado lleno de dudas, ensayos y errores. Corresponde al individuo volcarse en un conjunto de variables que le llevarán al punto de equilibrio que le permita llegar a su público y al mismo tiempo sentirse él, cómodo.

Esta truculenta elección se aprecia mucho en los magos que buscan desesperadamente incluir la comedia en sus presentaciones. Unos pocos están claros en lo que desean: realizan algún curso de Stand Up Comedy, clown o impro, nutren su show con eso y lo incluyen sutilmente, con precisión matemática en sus performance.
“En esta línea digo este chiste” “este movimiento se presta para una broma con esto” y así.

Y sí, son pocos magos, porque la mayoría que está en esa indagación no se hacen la pregunta clave: qué es lo que quieren el espectador vea en ellos. No están claros en la imagen que transmiten y en un afán injustificado por hacer reír, caen en personajes que no son ellos, y aunque no haya una explicación lógica, eso el público lo percibe. Por eso es tan malo copiar a otros magos, pero ese tema da para otro post.

Una vez hice un curso de Stand Up Comedy con un comediante venezolano de amplia trayectoria llamado Reuben Morales. La primera actividad que nos puso a realizar fue una caminata, uno por uno, frente al resto de los participantes. Al final del recorrido el resto debía dar sus impresiones sobre qué percibía de esa persona: solo con su andar y vestimenta, todos debían decirle lo que deducían de él. El resultado fue interesante: “luces como una persona en quien confiar”, “me da la impresión que eres muy ordenado y limpio con tus cosas”, “creo que eres alguien muy tranquilo”, y así. La finalidad de la actividad era que la persona entendiera qué era lo que gente veía en él sin siquiera hablar y a partir de ese conocimiento hacer su comedia.

Similar es con los magos: ¿consideras que la imagen que transmites va de la mano con hacer humor? ¿lo suficiente como para que tu bandera sea la comedia? Y aún más importante es qué deseas, ¿ser un comediante que hace magia o un mago que hace comedia? ¿o ambos?

Identifícate y no te mientas, porque si te engañas se notará.

Prueba poco a poco, matiza, no te vayas a los extremos y reconoce qué es lo que deseas hacer, qué reacción te genera más satisfacción si un wow o un ja.

Muchos dirán que desean un punto medio, que la gente salga del show diciendo que se rió mucho pero que por igual se asombró, sin embargo esa es la opción más compleja de lograr y para demostrar mi punto te pongo un ejemplo: piensa en un mago que sea el equilibrio perfecto entre magia y comedia.
Difícil, ¿no?
Son pocos.
¿Tamariz? Seguro.
¿Williamson? Discutible.
¿Scott Alexander? Definitivamente discutible.

Hay magos muy cómicos como Radagast, el dúo japonés Gamarjobat o Levent pero ellos están claros en lo que persiguen: son comediantes que usan como puente, la magia.

Luego de leer hasta este punto, y a modo de resumen te pido te hagas dos preguntas que aseguro al responderlas, cueste lo que cueste, e independientemente del tiempo que te tome, te harán mejor artista en tarima: ¿qué persigues con tu show? y ¿qué es lo que transmites? Luego, el público se conectará contigo y lo que es tan importante, tú te sentirás cómodo contigo mismo.

Autor:
Neo Rincón, mago, comediante y ventrílocuo venezolano. Licenciado en Educación.
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