
Cada 31 de octubre se realiza un ritual mágico en diferentes partes del mundo: un seance con Harry Houdini como protagonista. Y este año se cumplen 100 años de la muerte del legendario escapista así que tiene que ser algo especial.
Momento para recordar que Houdini fue uno de los más grandes detractores del espiritismo, dedicó buena parte de su vida a desenmascarar cuanto personaje aseguraba tener contacto con otras dimensiones. Ya regresamos a ese tema por ahora lo que nos compete:
Para el centenario de la muerte de Houdini, la casa que fue su hogar en Nueva York organiza lo que llaman «The 100-Year Houdini Seance». Se trata de una velada de etiqueta el sábado 31 de octubre de 2026 en el 278 de la calle 113 Oeste, en Manhattan, la antigua residencia de Houdini en Harlem, que incluye un recorrido guiado por la casa, una charla del historiador John Cox, una recepción con vino y queso, y una sesión dirigida por la médium Jodi-Lynn, además de una varita mágica tallada con madera de la propia casa.
¿El artífice? Uno de sus más grandes seguidores e investigadores: el mago puertoriqueño Reynold Alexander, quien ha realizado varios de sus escapes en shows en vivo.
El evento se organiza en tres sesiones ese mismo día, cada una limitada a trece invitados. La primera, llamada «Time of Death Charity Séance», comienza a la 1:26 p.m. (el minuto exacto en que murió Houdini) con una donación de 2.500 dólares e incluye el recorrido, la charla, la recepción y los recuerdos; la segunda es una «Evening Séance» a las 6:30 p.m. con donación de 1.000 dólares; y la tercera, a las 9:30 p.m., es una «Séance for Magicians» de carácter privado para la comunidad mágica, con cupo limitado y por invitación.
Todo lo recaudado se destina a la investigación contra el cáncer y a la restauración y preservación de la casa de Houdini, y cada asistente se lleva de recuerdo un ladrillo de la casa y una varita mágica tallada de la misma madera (excepto en la sesión de magos, que no incluye el ladrillo).

¿Por qué se hace una sesión espiritista si Houdini estaba en contra?
La tradición nació de un pacto personal con su esposa Bess. A pesar de su escepticismo, Houdini y Bess se prometieron que quien muriera primero intentaría contactar al otro desde el más allá, y para eso diseñaron un mensaje secreto en clave, una frase que ya habían usado años antes en su número de mentalismo.
Bess ofreció 10.000 dólares a quien pudiera producir un mensaje auténtico del espíritu de su esposo, y durante los diez años siguientes organizó cada Halloween un sesión bien publicitada esperando alguna señal de su amado esposo. Diez años después, Bess realizó lo que llamó «La Sesión Final de Houdini» en la azotea del Hotel Knickerbocker donde nuevamente no hubo respuesta.
Sin embargo, esa «sesión final» terminó generando docenas de sesiones de Houdini en Halloween que continúan hasta hoy, algunas autodenominadas «oficiales». La explicación de por qué persiste pese a su rechazo al espiritismo es sobre todo simbólica: la fecha se volvió un homenaje ritual a un ícono del escape, no una validación real de comunicación con el más allá. De hecho, fue la propia fraternidad mágica la que tomó la posta de Bess, con magos como Walter B. Gibson encabezando la mesa, el historiador Fred Pittella y hasta existe una «Sala de Sesiones de Houdini» en el famoso Magic Castle de Hollywood.
Y 100 años después, esta sesión en la casa de Harlem.
Un dato curioso: en 1929 un médium llamado Arthur Ford aseguró haber recibido el mensaje secreto de Houdini, afirmó que el mensaje era:
«Rosabelle – answer – tell – pray – answer – look – tell – answer – answer – tell»
«Rosabelle» era una referencia íntima entre Houdini y Bess: era la canción que ella cantaba cuando se conocieron. Al convertir cada palabra en letras, el mensaje terminaba formando: BELIEVE.
En un principio, Bess declaró públicamente que el código era correcto e incluso firmó un documento respaldando a Ford. Pero casi de inmediato comenzaron las dudas.
Varios periodistas e investigadores afirmaron que el mensaje podía haberse obtenido por otros medios. Además, el código parcial ya había aparecido publicado en una biografía de Houdini un año antes, por lo que posiblemente ya no era un secreto absoluto.


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